El origen del pensamiento científico Feynman


Richard Feyman habla sobre el origen en su primera infancia del pensamiento científico que le inculcó su padre mientras los supuestos artistas se alzan imponiendo con la retórica dogmática de la sensibilidad artística que pintores y poetas poseen intrínsecamente sin dar lugar a ninguna sospecha. Feynman derrumba su edificio de pensamiento. Se quema un millar de veces.

"ASl SE HACE UN CIENTIFICO

Tengo un amigo pintor; a veces sostiene opiniones que no comparto. Toma una flor y te dice, «Mira que hermosa es», y yo me muestro de acuerdo. Pero entonces anade, «Yo como pintor que soy, puedo ver cuan hermosa es una flor. En cambio tu, como cientffico, la analizas y haces pedazos, y su belleza se esfuma». A mi me parece que esta un poco chiflado.

Ante todo, la belleza que el ve esta al alcance de otras personas, y tambien de mi, estoy seguro. Aunque es muy posible que esteticamente yo no sea tan refinado como el, se apreciar la belleza de una flor. Pero, al mismo tiempo, veo en la flor mucho más que él. Puedo imaginarme las celulas de su interior, que tambien tienen una cierta belleza. Pues no sólo hay belleza a la dimension de centimetros; existe igualmente belleza en dimension mucho menor.

Estan las complicadas acciones de las celulas y otros procesos. El hecho de que el colorido de las flores haya evolucionado con el fin de atraer insectos que las polinicen es interesante: comporta que los insectos pueden ver los colores. Lo cual plantea una cuestión: existe tambien en los seres inferiores el sentido estético que nosotros poseemos? Del conocimiento de la ciencia emanan toda clase de preguntas interesantes, que aportan a la flor misterio, excitación y sobrecogida admiracion. La ciencia siempre suma. No se me alcanza como puede restar.

Ya desde niño he sido muy parcial en lo tocante a la ciencia. Cuando era más joven concentre en ella casi todo mi esfuerzo. En aquellos tiempos no tenia tiempo, ni tampoco mucha disposición, para aprender lo que se conoce por «humanidades». A pesar incluso de que había en la universidad cursos de humanidades, que era preciso aprobar para graduarse, hice todo cuanto pude por escapar de ellos. Sólo más tarde, mas maduro y relajado, me he dispersado un poquito. He aprendido a dibujar y he leído un poquitín, pero la verdad es que sigo siendo una persona muy polarizada y lo que se no es gran cosa. Mi inteligencia es limitada y yo la utilizo en una direccion concreta.

Antes de nacer yo, mi padre le dijo a mi madre, "Si es chico, sera cientffico". Siendo yo un mocosuelo muy pequeñín, sentadito en mi silla alta, mi padre trajo a casa un monton de baldosines de cuarto de baño, de diversos colores. Jugábamos con ellos. Mi padre los colocaba verticalmente, como dominos, y yo derribaba el de un extremo para ver como se caían todos.

Despues, pasado algún tiempo, yo le ayudaba a colocarlos. Muy pronto estuvimos disponiéndolos de formas mas complicadas: dos losetas blancas y una azul, dos blancas y una azul, y así sucesivamente. Cuando mi madre vio aquello, dijo: «Deja en paz al pobre niño. Si le apetece poner una azul, que la ponga.»

Pero mi padre dijo, «No, quiero hacerle ver como son las regularidades y lo muy interesantes que son. Es una especie de matemática elemental». Así que comenzó muy pronto a hablarme del mundo y de lo interesante que es.

Teníamos en casa la Enciclopedia Británica. De pequeño, mi padre solía sentarme en sus rodillas y leerme fragmentos de la Británica. A lo mejor estaba leyéndome sobre los dinosaurios. La enciclopedia hablaba por ejemplo del Tyrannosaurus rex, y decia algo así cómo, «Este dinosaurio tiene siete metros y medio de alto y su cabeza, un metro ochenta de ancha.»

Entonces mi padre interrumpía la lectura y decia, «Bueno, veamos ahora que significa eso. Quiere decir que si el dinosaurio estuviera en el jardincito que hay delante de casa, sería lo bastante alto para meter la cabeza por nuestra ventana, aquí arriba». (Estábamos en el segundo piso.) «Pero la cabeza sería demasiado ancha para entrar por el hueco». Procuraba traducir a alguna realidad todo cuanto me leía.

Resultaba apasionante y muy, muy interesante, pensar que hubiera animales de semejante magnitud, que todos hubieran muerto y que nadie supiera por qué. A mi no me daba miedo el que a consecuencia de esto pudiera llegar uno hasta mi ventana. En cambio, aprendí de mi padre a traducir; en todo cuanto leo procuro averiguar lo que de verdad significa, lo que realmente se esta diciendo."

El origen del pensamiento científico Feynman Reviewed by Pablo Arturo on 2/21/2014 Rating: 5

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